¿Qué dijo Nicolás Jarry sobre el FoxTenn tras su derrota en el ATP de Santiago?

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Nicolás Jarry suma su décima derrota consecutiva al caer eliminado en el primer round del ATP 250 de Santiago ante el croata Dino Prizmic por 6-3, 5-7 y 6-2. El domingo 23 de febrero de 2026, el campeón del torneo en 2023 no puede evitar una salida amarga y centra su frustración en el sistema de arbitraje electrónico.

¿Por qué Nicolás Jarry estalla contra el “ojo de halcón” en Santiago?

Según Relevo, Jarry critica abiertamente la tecnología que reemplazó a los jueces de línea. Afirma que un golpe suyo tocó la línea, pero la máquina lo declaró fuera. Para el tenista, es ridículo que una máquina tenga la última palabra y asegura que no es el único que piensa así.

Este sistema, denominado Live Electronic Line Calling, se volvió obligatorio en todos los torneos ATP 250 y superiores desde la temporada 2025. Utiliza hasta 18 cámaras por cancha para reconstruir en 3D la trayectoria de la pelota y anunciar “out” o “fault” con una voz sintética en fracciones de segundo. Los “challenges” y las revisiones en la pantalla gigante son cosa del pasado.

Nicolás Jarry

Foto: Hameltion / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El problema parece agudizarse en el polvo de ladrillo. En 2025, el responsable de árbitros del tour, Ali Nili, reconoció que el sistema trabaja con un margen de error de un milímetro. Ese mismo año, en Madrid, Elena Rybakina cuestionó una marca de la pelota que la tecnología dio como buena, preguntándole al juez si era una broma. Alexander Zverev advirtió desde entonces que el tenis estaba desconectando su propio cerebro.

La tecnología llegó para quedarse, pero la polémica en Santiago muestra que la adaptación aún no está completa.

¿Cómo llegó el tenis a depender completamente de la máquina?

La implementación del sistema electrónico no fue abrupta. Comenzó como una prueba en las Next Gen ATP Finals de 2017 en Milán. Su precisión, con hasta 18 cámaras por cancha que reconstruyen la trayectoria del balón en 3D y anuncian “out” o “fault” con una voz sintética en milésimas de segundo, convenció a los organizadores.

La ATP anunció el cambio de reglas en abril de 2023. A partir de la temporada 2025, el “Live Electronic Line Calling” se volvió obligatorio en todos los torneos ATP 250 y superiores. Desaparecieron los jueces de línea, el árbitro en la torre no puede corregir a la máquina y los tenistas ya no tienen derecho a desafiar (“challenge”) ni a ver repeticiones en la pantalla gigante.

El gran desafío: la tierra batida

La adaptación a las canchas de polvo de ladrillo representó el mayor obstáculo. En 2025, el sistema FoxTenn, proveedor oficial, funcionó en 6 torneos sobre arcilla, con 486 partidos, más de 75.000 puntos y 300.000 botes analizados. Ali Nili, responsable de árbitros de la ATP, reconoció que la tecnología opera con un margen de error de un milímetro.

Esa mínima imprecisión, sin embargo, es suficiente para generar polémica. La naturaleza de la superficie, donde la marca de la pelota es visible, hace que cualquier error sea evidente y cuestinable por los jugadores, como ya había sucedido con Jarry en Santiago.

¿Qué cambia en la cancha con el árbitro electrónico?

La implementación obligatoria desde 2025 transforma la dinámica del juego. Según las reglas anunciadas por la ATP en abril de 2023, el sistema Live Electronic Line Calling, con hasta 18 cámaras por cancha, es la autoridad final.

Esto elimina elementos tradicionales. Los jueces de línea desaparecen y el árbitro de silla no puede corregir la decisión de la máquina, que reconstruye la trayectoria en 3D y anuncia “fuera” o “falta” con voz sintética. El desafío (challenge) y las revisiones en pantalla gigante ya no existen.

  • Los jugadores pierden el derecho a apelar una marca.
  • La interacción humana por una marca dudosa se reduce a cero durante el punto.
  • Casos como el de Elena Rybakina en Madrid 2025, donde señaló una marca que la máquina dictó como buena, no tienen recurso.
  • Incluso en Roland Garros, un árbitro bajó de la silla para revisar una marca de João Fonseca que la televisión luego mostró fuera, evidenciando la tensión entre el sistema y la evidencia física.

La pelota y su sombra digital son ahora lo mismo.

¿Cómo justifica la ATP el sistema electrónico?

La Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) implementa la tecnología Hawk-Eye Live en todos los torneos desde 2025. Según el organismo, el sistema utiliza hasta 18 cámaras por cancha para reconstruir la trayectoria del balón en 3D y anunciar las decisiones en menos de un segundo.

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Ali Nili, responsable de árbitros del tour, reconoció en 2025 que la tecnología tiene un margen de error de un milímetro. En ese mismo año, el sistema procesó 486 partidos en tierra batida, con más de 300.000 rebotes analizados.

El evento atrae apuestas, con casas ofreciendo líneas para resultados y sets, aunque el polémico arbitraje añade una variable imprevista para los pronósticos.

¿El tenis puede confiar ciegamente en la máquina?

Las dudas sobre la precisión del sistema no son nuevas. En 2025, Aryna Sabalenka y Alexander Zverev ya habían fotografiado marcas en la tierra con sus celulares para cuestionar decisiones. Pero el caso más paradigmático ocurrió en Roland Garros ese mismo año.

El 31 de mayo, en un partido de octavos de final, el juez de silla bajó de su torre, revisó una marca y dio por buena una pelota de João Fonseca que la televisión luego mostró fuera. La autoridad humana desautorizó, por un instante, a la tecnología infalible.

Estos episodios exponen la tensión central: el sistema elimina el drama del ‘challenge’, pero también cualquier recurso ante un posible error. La ATP apuesta todo a la precisión milimétrica de las cámaras, asumiendo que el margen de fallo es cero. Los hechos sugieren que la confianza no es absoluta ni para los jugadores ni, ocasionalmente, para los propios árbitros.

El partido continúa.

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